Buenas pláticas...
Pocas son las personas que sostienen una buena plática, pocas saben escuchar y peor aún muy pocas son las que saben dar un buen consejo. Esta tarde tuve una de la pláticas más amenas de los últimos meses, de esas pláticas enriquecedoras, que llenan, que nutren, que retroalimentan.
Una vez más confirmo cuán afortunada es una persona que puede ser escuchada y entendida, cada vez logro entender mejor aún cuán valioso es el tiempo de la persona que sabe escuchar, que sabe entender sin prejuicios. Esa capacidad de interactuar de tú a tú se ha ido perdiendo con el tiempo, las relaciones interpersonales cada vez se van diluyendo con mayor rapidez y sí, los amigos se van contando con los dedos de una sola mano.
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