Me atrevo a decir que pocos son los que conocen y mejor
aún se enorgullecen de las raíces indígenas-autóctonas mexicanas, en
ese sentido, es ahí en donde comienza el problema que ha ido en escalada incluso desde antes de la “independencia”, es decir, desde el periodo colonial o poco antes
con la lucha y sometimiento de diversas civilizaciones por parte de aquellas
que se encontraban en el esplendor de su desarrollo (la azteca es un ejemplo de
ello); la creación de imágenes y estereotipos negativos sobre los pueblos originarios y más grave aún, su
asimilación, es la raíz de la exclusión, marginación y demeritación de los
pueblos semilla de lo que somos hoy día.
A
partir de la llegada al continente americano, Europa –y para el caso específico
de México, España- creó imágenes y concepciones tomándose a sí misma como EL
referente y EL ejemplo que debía ser repetido en otras latitudes, de forma implantó modelos de vida, de actuar y de pensar, herramientas que le
ayudarían a consolidar su influencia hegemónica tanto en América Latina como en
otras partes del mundo concebidas como “la otredad” (Asia y África).
Hoy día la situación no es muy diferente, vivimos ignorando y algunos renegando de los pueblos originarios de México, vivimos ciegos ante las problemáticas que viven, "viendo" de lejos el relego que experimentan y perpetuando nuestro letargo.
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